

Llego septiembre a mi bello país. El sol se asoma cariñoso, las alergias aparecen y la clorfenamina nos salva, los enamorados se pasean de la mano, el aire encanta y pone regalonamente sensibles, a los que estamos momentáneamente solitos. Los diez primeros días del mes, son el anuncio de que se vienen las fiestas, las cuecas y la comida. Y al rato… triste, reivindicativo y, por algunos estupidos, celebrado, aparece el día 11 en nuestro calendario.
Una fecha que la mayoría de los chilenos desearía resetear, trayendo de vuelta a los miles de compatriotas muertos y desaparecidos, las dignidades pisoteadas y las riquezas robadas. Y es que, mas allá de tener una postura política marcada, yo aun no logro verle un solo punto bueno al pronunciamiento militar, mucho menos a su cabecilla: asesino, ladrón y narcotraficante (y con perdida de memoria, ja), que maravilla, no?
Así mismo, tampoco puede agradarme la tropa de delincuentes que escondiéndose en esta conmemoración y mezclándose en las marchas pacificas, se encargan de destruir y robar cualquier cosa que se cruce en su camino. A esos tampoco los aplaudo, son igual de delincuentes que el resto.
En mi familia la postura política es claramente de izquierda. Muchas veces la gente te encara diciendo: “tú no puedes opinar sobre eso, porque tú no lo viviste”. Menuda estupidez, la mayoría de los que estamos aquí tampoco vivió el Holocausto y de todos modos, lo condenamos.
Mis padres alcanzaron a huir antes de que los atraparan, mientras tomaban el bus a otro lugar de la ciudad, el camión de militares iba doblando hacia mi casa y se cruzaron en el camino. Si los hubiesen agarrado estas letras no existirían. Tengo un tío en silla de ruedas y otro con su psicología hecha mierda, a ellos si los agarraron. Los torturaron, pisotearon y marcaron para siempre.
Al parecer, eso es algo que jamás entenderán quienes ven el asunto desde el otro lado. No les basta con tener frente a sus ojos los informes Rettig y de Prisión Política y Tortura, creo que ni siquiera lo entenderían si se les leyera cada hoja por alto parlante. Reconozco que cada día es más la gente que parece alejarse de la figura de Pinochet, sobre todo en la esfera política, pero por Dios como cuesta creerles que estando en el mismo epicentro del asunto, no hayan sabido de las muertes e injusticias que se estaban realizando.
Personalmente, no me interesa demasiado el arrepentimiento público de ellos, ni el de sus pares en edad que, independiente de su lugar en la sociedad, apoyaron esta causa. Solo deseo que dejen de contaminar a su descendencia con odios y resentimientos. Y eso va para ambos lados.
Siempre habrá gente que sueñe un país más justo, aunque eso impliqué no tener tantas comodidades, y otros que solo vivan para enriquecerse y no mezclarse con el resto. Da lo mismo la clase social en la que hayan nacido, parece que es algo que viene en la sangre.
Por eso digo, que ya es suficiente tener un país divido (como todos) en ambos grupos, como para encima sumarle la división política basada en una figura que no se lo merece. ¿Se merece el reconocimiento Allende? A mi modo de ver, mil veces mas que Pinochet. Fue elegido democráticamente y quiso hacer bien las cosas, puede que se le hayan ido de las manos, pero no todo fue su culpa. Todos conocemos la historia de los intereses norteamericanos, para boicotear a como diera lugar el gobierno socialista. El estancamiento de comida y las decenas de escondites con alimentos interceptados, que aparecieron luego del golpe. Quien sabe lo distintas, justas y buenas que serian las cosas, si se le hubiera permitido gobernar en paz
Que se juzgue, que se haga justicia y que se siga adelante. Nadie habla de olvidar y enterrar el asunto, siempre será un dolor que merece ser recordado, para que nunca mas algo así vuelva a ocurrir. Pero inculquemos sensibilidad por el tema y no odios.
Yo no quiero un amor civilizado,
con recibos y escena del sofá;
yo no quiero que viajes al pasado
y vuelvas del mercado
con ganas de llorar.
Yo no quiero vecínas con pucheros;
yo no quiero sembrar ni compartir;
yo no quiero catorce de febrero
ni cumpleaños feliz.
Yo no quiero cargar con tus maletas;
yo no quiero que elijas mi champú;
yo no quiero mudarme de planeta,
cortarme la coleta,
brindar a tu salud.
Yo no quiero domingos por la tarde;
yo no quiero columpio en el jardin;
lo que yo quiero, corazón cobarde,
es que mueras por mí.
Y morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren.
Yo no quiero juntar para mañana,
no me pidas llegar a fin de mes;
yo no quiero comerme una manzana
dos veces por semana
sin ganas de comer.
Yo no quiero calor de invernadero;
yo no quiero besar tu cicatriz;
yo no quiero París con aguacero
ni Venecia sin tí.
No me esperes a las doce en el juzgado;
no me digas “volvamos a empezar”;
yo no quiero ni libre ni ocupado,
ni carne ni pecado,
ni orgullo ni piedad.
Yo no quiero saber por qué lo hiciste;
yo no quiero contigo ni sin ti;
lo que yo quiero, muchacha de ojos tristes,
es que mueras por mí.

Y morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren.
J. Sabina
Querid@s contertuli@s, debo informarles que presiento que este post va directo al fracaso. No por el tema en si (que agradezco haber sido sugerido) sino porque yo ando media dormida y no muy musicalmente narrativa, pero que va! Aquí me largo con mis preferencias físicas en mujeres. Para que esto no sea tan “que lindo mi ombligo” les pido, obviamente, que compartan conmigo sus gustos en chicas.
Ok, vamos ahi.
Caracteristicas infaltables en cualquier caso:
Que sea femenina y con un dejo de elegancia. Que exprese intensidad/neuronas/alegría/paz con su mirada. Que tenga sonrisa tierna y besable, utilizada con frecuencia.
Numero uno: Pelo negro o castaño oscuro. Mujer delgada, de piel blanca o con pequitas, ojos negros o muy oscuros.
Numero 3. Rubias, de ojos verdes o azulados. Piel Mate o Blanca.
Nunca: Rubias con ojos negros o cafés, es una combinación que creo jamás podré tolerar, sencillamente no me gustan. Es como si todo a su alrededor gritara “esto es falso!!”. Aunque tengo claro que la gran mayoría de nosotras, mas de alguna vez hemos jugado con nuestro pelo y su color. Pero aún así, no me convencen.