
Siempre quise ser rechazada. Si mi vieja me hubiera abortado, seria el alma en pena más dichosa de la tierra. Adoraba el andar de quienes pasan por el mundo sabiendo que nadie los acepta, ni siquiera los inadaptados de su especie.
Mi primer ídolo fue mi padre. Murió a los 60 años, pero mentalmente no paso de los 20. Mi madre lo reprochaba todo el tiempo, porque según ella era incapaz de mantener un trabajo mas de dos meses, mientras el argumentaba con tesón que el horario le topaba con los ensayos de la banda. Mi papa era el vocalista de un grupo de rock.
- ¿Quién te dijo que no quiero que duela?
- Ay Javiera, a mi no me vendes eso de la rebeldía y el masoquismo, estay caga de susto igual que todas las minas cuando pasan por esto.
- Y tu... has tenido muchas o que...?
- Algunas. Las suficientes para saber como tratarlas.
- Y como... Aaah!!... por la cresta... no te movai tan rápido.
- Voy lo mas lento que puedo
- En que...momento se supone...que voy a disfrutar- balbuce atontada por el dolor entre las piernas.
- Como? Pense que el dolor te gustaba.
- Ni tanto. Mejor háblame de algo lindo, para distraerme.
- Bueno, lo único lindo para mi, son las minas, no creo que te interese.
- ¿Y que sabes tu?
- Ay, Javiera.
- ¿La que se embarazo del Vito Garces?
-La misma, me acuerdo que la invite a mi casa un día que mis viejos no estaban. Era la mina nueva del colegio y yo había hecho una apuesta con el guatón y el Juan Carlos a que me la comía- empezó a narrar-...era nuevecita igual que tu...
- ¡¡Sin huevearme, que te salís cagando!!- le grite
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Necesito sugerencias, por favor.
-Me da un poco de pudor que pegar lo que sigue, jajaja.
Mi mente es muy sucia y mis queridas(os) lectoras(es)
muy inmaculadas(dos). (bolsa)-