viernes
Dos veces

Siempre quise ser rechazada. Si mi vieja me hubiera abortado, seria el alma en pena más dichosa de la tierra. Adoraba el andar de quienes pasan por el mundo sabiendo que nadie los acepta, ni siquiera los inadaptados de su especie.

Mi primer ídolo fue mi padre. Murió a los 60 años, pero mentalmente no paso de los 20. Mi madre lo reprochaba todo el tiempo, porque según ella era incapaz de mantener un trabajo mas de dos meses, mientras el argumentaba con tesón que el horario le topaba con los ensayos de la banda. Mi papa era el vocalista de un grupo de rock.

Acostumbraba a llevarme a los ensayos, hasta que mi mama lo descubrió, “No voy a permitir que lleves a mi princesa a juntarse con ese montón de viejos borrachos” le dijo. También le grito otras cosas que mis 6 años, no me permitieron comprender. Solo sé que desde ese día mi padre no volvió más. Sin embargo, todas las Navidades me hacia llegar por correo un casset con los demos de la banda. Era el regalo que yo esperaba con más impaciencia.

Mis primeros días en el colegio fueron atroces. Lloraba todo el tiempo. No porque extrañara a mi madre, sino porque me angustiaba de ver tantas niñas iguales a mí. Uniformadas con sus delantalitos rosados y sus chapes blancos en el pelo. “Hazme uno verde”, le decía a mi mamá, pero nunca me tomo en cuenta. Pase ocho largos años vistiendo de rosa y tuve que cargar otro cuatro con una cotona blanca, que apenas dejaba ver mis calcetas azules.

La enseñanza media no fue más fácil que la básica. Aun así, contaba con más vías para dejar fluir la rebeldía, como escaparme de clases, emborracharme en la casa de alguna compañera y fumar pitos hasta que no aguantaba mi lengua adormecida.

Tenia construida la fama de minita fácil desde séptimo básico, así que no me fue difícil escoger con cual hombre debutar en la cama. Desde marzo a octubre me dedique a darles una probadita, para luego decidir quien lo hacia mejor. Noviembre y mis hormonas, eligieron a Sebastián, el primero de mi vida, quizás el único del que guardo recuerdos.

- Tienes que estar tranquila, para que duela menos-

- ¿Quién te dijo que no quiero que duela?

- Ay Javiera, a mi no me vendes eso de la rebeldía y el masoquismo, estay caga de susto igual que todas las minas cuando pasan por esto.

- Y tu... has tenido muchas o que...?

- Algunas. Las suficientes para saber como tratarlas.

- Y como... Aaah!!... por la cresta... no te movai tan rápido.

- Voy lo mas lento que puedo

- En que...momento se supone...que voy a disfrutar- balbuce atontada por el dolor entre las piernas.

- Como? Pense que el dolor te gustaba.

- Ni tanto. Mejor háblame de algo lindo, para distraerme.

- Bueno, lo único lindo para mi, son las minas, no creo que te interese.

- ¿Y que sabes tu?

- Ay, Javiera. Ok, hablemos de la Ignacia Marquez, una colorina de ojos verdes y risa fácil.

- ¿La que se embarazo del Vito Garces?

-La misma, me acuerdo que la invite a mi casa un día que mis viejos no estaban. Era la mina nueva del colegio y yo había hecho una apuesta con el guatón y el Juan Carlos a que me la comía- empezó a narrar-...era nuevecita igual que tu...

- ¡¡Sin huevearme, que te salís cagando!!- le grite

- Yaaaa... tranquila- respondió.


-----

Necesito sugerencias, por favor.

-Me da un poco de pudor que pegar lo que sigue, jajaja.
Mi mente es muy sucia y mis queridas(os) lectoras(es)
muy inmaculadas(dos). (bolsa)-

martes
Tengo pelo ¿y que?
- Aayy ... mi pelo!! - regaño adolorida.
- Pero por que tienes que tener pelo??- me responde enojada.
- Jajaja, porque soy mujer y tengo pelo!
- Pero es que hasta hoy, solo yo tenia pelo en esta cama! me tengo que acostumbrar.
.


Hace rato que no me reía tanto, es raro estar con una mujer que jamas pensó en tener de pareja a una. Es extraño, pero a la vez hace subir el ego cada vez que me dice: "A mi me gustan los hombres y tu". Creo que ninguna imagino lo que esta pasando hoy, ambas nos tomábamos de antemano como algo liviano, pero estas ultimas semanas han sido lindas y mamonas.

Aún no cumplimos el mes y esta mujer ya me hizo cocinarle mis contadas especialidades, doblar bolsas perfectamente estiradas en triángulos perfectos, prepararle desayuno, recorrer las calles para llevarle un chocolate caliente y salir de mi casa el día que nevo en Santiago, para dormir a su lado y levantarme a las 6 am la madrugada más helada de la historia chilena. (!!!)

Algo me pasa. Se supone que yo soy ruda.

-felices tres semanas y dos dias :) -

lunes


Monstruo de papel...