viernes
Susanitamente Hablando


Decididamente el mío era màs bonito. Jorgito no lo aceptaba, pero yo miraba el de el y luego el mío y no había comparación...


-El tuyo casi ni se ve- me decía.

- Eso no tiene nada que ver, lo que pasa es que las mujeres somos más tímidas- le insistí- de todas maneras es más bonito que esa cosita colgando.


- Si, pero mi hermano mayor dice que cuando yo sea grande, el mío va a crecer y se va a poner duro... aah!! y el tuyo que hace??!- dijo desafiante.


Lo pense seriamente y respondí: el mío hace hijitos, o sea que si nosotras no lo tuviéramos tú no estarias aquí. Abrió los ojos grandes, bajó la cabeza y me entrego el sobre con laminitas que apostamos. Desde entonces supe que nosotras... eramos las más bonitas...


domingo
Amigo es...

La primera amiga que tuve me la consiguió mi mamá. Mi profesor la llamó un día para hacerle saber su preocupación, porque su “bebe” era muy solitaria y en los recreos tomaba su colación sentada en una banca, observando inexpresivamente como los otros extrovertidos infantes transpiraban, enrojecían y ensuciaban jugando, como si el mundo acabase al minuto siguiente.

Un día de tantos, realizaba yo el rito aquel, cuando repentinamente la mano de mi madre tapo mis ojos y me dio un besito en mi mejilla de Heidi… me sentí tan feliz y tan segura al verla, que le costo trabajo despegarse de mi abrazo.

Conversamos un poco hasta que ella empezó, con visión de rayo láser, a elegir a la victima. Así encontró a Glenda, sentada en otra banca y solitaria igual que yo. Haciendo uso de esa capacidad materna todopoderosa y carente de pudor… fue, le hablo un momento y a los 10 minutos trajo la amiguita nueva para mí. Mi mama retornó feliz a casa y yo me quede jugando. Nunca le comente que a los tres días “la elegida” y yo, dimos por terminada la amistad por motivos irrevocables de mutuo aburrimiento.

Sinceramente, no ha sido del todo fácil hacer amigos para mi, podría decir que la verdadera amistad apareció recién en la enseñanza media.

Como olvidar a mi socia Glory, con quien hicimos carne y realidad ese popular dicho “Del amor al odio un solo paso”. Porque, lo asumo, Glory me odiaba, eran las repercusiones de ser la buena alumna, ordenada y silente, esa inadaptada que cuando todo su curso hacia despelotes, se quedaba leyendo una novela, sin que el ruido, ni los papeles volando por el lugar la perturbaran.

En una dimensión paralela, Glory era la Guevara de todas las revoluciones disciplinarias, papeles voladores, impropias escrituras en pizarra y mesas. Mientras que yo, su antagonista, oficiaba de flamante y estricta “Jefa de Disciplina”. A las dos semanas de asumir mi cargo, Glory ya tenia sus tres X rojas, lo que se traducía en mi reglamento como reunión apoderado-inspector.
Intento todo la pobre, desde un furioso: “sigue webeandome y te vas a acordar de mi”, a un amistoso: “pero flaquita, borrame una, si yo solo me levante a buscar un corrector”. Francamente ni yo recuerdo como lo logró, pero al año siguiente yo ya estaba sentada a su lado, pasando vertiginosamente del asiento frente al profesor, a la penúltima fila.

Me sentía feliz y cómoda, conversando fuera de momento, durmiendo sobre mi mesa y lanzando cáscaras de naranja por doquier (eso si, mi gusto por la lectura siguió intacto). Ella fue la que me enseñó a desordenarme, la que descubrió mi inagotable sentido del humor, parnert de mis primeras borracheras, torpedos y demases. Me contaminó con la espontaneidad y yo le retribuí brindándole responsabilidad y afecto sincero a su vida.

Desde entonces que para mi los amigos son evaluados igual que una pareja, representan un lazo en el que es necesario dar y recibir, da igual como, pero ese feedback tiene que existir para que la amistad perdure. Creo que todos tenemos alguna cualidad que a otros les falta y viceversa, y cuando alguien no la tiene, sencillamente no te resulta atractivo amistosamente, no te provoca esa necesidad latente de tenerlo a tu lado.

Hoy tengo un mejor amigo y vari@s amig@s... aquel que es el “mejor” tiene su titulo merecido y ganado a prueba de fuego, que puedo decir, siempre agradeceré haber llegado un mes tarde a mi primer año de Universidad y que aquel “Nativo de California”, haya estado sentado tras de mi, con una cara más seria y pedante que la mía, que ya es mucho decir.

Los demás tienen igual importancia, tangibles o virtuales… se han ganado mi sincero cariño por estar cuando necesito y saber ciegamente que estoy aquí para ellos. No tengo tantos como aquellos seres que despiertan cariños de forma mágica y tampoco se los envidio, yo tengo los que quiero tener, los que aprobaron la prueba, los que se han vuelto indispensables, los (des)afortunad@s que, a fin de cuentas, han logrado enamorarme.
Tristes y errantes...

Hace algunos días anduve regaloneando en casa de mi mejor amigo y tuve la oportunidad de conocer a su tío, hombre que resulto ser bastante interesante… Estuvimos cerca de tres horas hablando de lo decadente que se ha vuelto este mundo… a causa de la creciente y preocupante falta de afecto que existe entre nosotros.

Entre la conversación me preguntó si alguna vez había oído “Sobreviviendo” de Victor Heredia, sin saber que es uno de mis favoritos… le comente que inevitablemente cada vez que la escucho mi piel se eriza en los versos de “mientras alguien proponga muerte sobre esta tierra y se fabriquen armas para la guerra… yo pisaré estos campos sobreviviendo”.

Ni mi amigo, ni su agradable tío, ni yo… imaginamos que un par de días esa canción volvería a tener un sentido tan amargamente fuerte…

Es una pena pensar que muchos prefieren seguir siendo “tristes sobrevivientes”, parecen cómodos entre tanta muerte y miedo que les han sembrando… por mi parte, seguiré feliz tratando de ser un poco mejor con el resto, ayudando si puedo… regalando palabras, arrancando sonrisas y entregando afecto con esta piel, que afortunadamente… aún se eriza ante el dolor ajeno.
martes
Esa blanca cabellera..
Hace un par de semanas, mi abuela (la única de lo 4 que me va quedando)
Se cayó de súbito en la calle y se fracturo la cadera. Todos en la familia quedamos desconcertados, porque pese a tener 80 años, conserva un estado físico y una lucidez, envidiables.


El caso es que ese día la internaron en el Dipreca, que dicho sea de paso, es en término geográfico-familiar: “Por donde el diablo perdió el poncho”. Sin exagerar, para ir a verla había que prepararse para un microclima de frió insoportable fuera del recinto y de calor veraniego dentro de el.


Obviamente allá estuvimos y tengo que confesar que fue raro verla postrada en una cama. Independiente de que su humor sea el mismo y que siga igual de lindamente loca… y que me mirara con odio, porque no aceptaba comerme su postre de la comida… y me saliera con un gracioso: “Pero aaay niñita, cómetelo, si total esto igual lo van a cobrar”… en fin, ninguna de las mujeres de la familia acepto, pero no falto el primo obediente que termino por comérselo, recordando ese arraigada condición masculina de ser humano siempre hambriento.


En todo caso, lo que me lleva a escribir sobre esto, no es mi abuela, sino la anciana con la que comparte habitación, una mujer de cabello albo, de 85 años y que cargaba una ceguez y sordera desde hace uno… creo que en parte eso fue un alivio para su alma, porque esa habitación paso repleta de gente que iba a ver a mi abue, pero no a ella.


Recién a las 6 PM, apareció una mujer a visitarla y darle de comer, todos pensamos que era su hija, pero solo era su nuera, quien nos comento que viejita tenía cuatro hijos.


Para mi siempre ha sido aterrador esto de la vejez, ir perdiendo la capacidad de tus sentidos poco a poco, saber que te convertirás a la larga en un ser dependiente… es preocupante. Probablemente ella fue una gran madre, que protegió, educó y amó a sus hijos, o tal vez , fue una que habló duramente y aforró más de alguna cachetada, pero sea como sea, es la responsable de que sus hijos sean hoy personas adultas.

Muchos podrán tener padres geniales y otros tantos padres que dejaron alguna carencia determinada, marcada para siempre en sus vidas, pero a mi parecer eso da igual, haya sido una bruja o un ángel maternal…. esa mujer merece que alguien tome su mano y le haga sentir seguridad en sus últimos meses de vida.

Mi abue vuelve a casa a fines de esta semana, con todo un despliegue de planes y ocupaciones, para cada uno de nosotros, hijos y nietos… todos trabajando para que en septiembre deje su bastón y pueda bailar su cueca favorita. Solo espero que su compañera de habitación, reciba el cariño de los suyos... mucho antes que eso ocurra.