Hace un par de semanas, mi abuela (la única de lo 4 que me va quedando)
Se cayó de súbito en la calle y se fracturo la cadera. Todos en la familia quedamos desconcertados, porque pese a tener 80 años, conserva un estado físico y una lucidez, envidiables.
El caso es que ese día la internaron en el Dipreca, que dicho sea de paso, es en término geográfico-familiar: “Por donde el diablo perdió el poncho”. Sin exagerar, para ir a verla había que prepararse para un microclima de frió insoportable fuera del recinto y de calor veraniego dentro de el.
Obviamente allá estuvimos y tengo que confesar que fue raro verla postrada en una cama. Independiente de que su humor sea el mismo y que siga igual de lindamente loca… y que me mirara con odio, porque no aceptaba comerme su postre de la comida… y me saliera con un gracioso: “Pero aaay niñita, cómetelo, si total esto igual lo van a cobrar”… en fin, ninguna de las mujeres de la familia acepto, pero no falto el primo obediente que termino por comérselo, recordando ese arraigada condición masculina de ser humano siempre hambriento.
En todo caso, lo que me lleva a escribir sobre esto, no es mi abuela, sino la anciana con la que comparte habitación, una mujer de cabello albo, de 85 años y que cargaba una ceguez y sordera desde hace uno… creo que en parte eso fue un alivio para su alma, porque esa habitación paso repleta de gente que iba a ver a mi abue, pero no a ella.
Recién a las 6 PM, apareció una mujer a visitarla y darle de comer, todos pensamos que era su hija, pero solo era su nuera, quien nos comento que viejita tenía cuatro hijos.
Para mi siempre ha sido aterrador esto de la vejez, ir perdiendo la capacidad de tus sentidos poco a poco, saber que te convertirás a la larga en un ser dependiente… es preocupante. Probablemente ella fue una gran madre, que protegió, educó y amó a sus hijos, o tal vez , fue una que habló duramente y aforró más de alguna cachetada, pero sea como sea, es la responsable de que sus hijos sean hoy personas adultas.
Muchos podrán tener padres geniales y otros tantos padres que dejaron alguna carencia determinada, marcada para siempre en sus vidas, pero a mi parecer eso da igual, haya sido una bruja o un ángel maternal…. esa mujer merece que alguien tome su mano y le haga sentir seguridad en sus últimos meses de vida.
Mi abue vuelve a casa a fines de esta semana, con todo un despliegue de planes y ocupaciones, para cada uno de nosotros, hijos y nietos… todos trabajando para que en septiembre deje su bastón y pueda bailar su cueca favorita. Solo espero que su compañera de habitación, reciba el cariño de los suyos... mucho antes que eso ocurra.